En este artículo vamos a repasar los 5 requisitos más importantes que debes tener en cuenta al momento de realizar el trámite de legalización.

Ya anteriormente en nuestro artículo «Diferencias entre traducción jurídica y traducción pública» hablamos de la diferencia entre una traducción jurídica y una traducción pública. Es importante entender que una traducción pública puede no ser jurídica y una traducción jurídica puede no ser pública.

¿QUÉ ES UNA TRADUCCIÓN PÚBLICA?

Traducción pública es la traducción de un documento de un idioma extranjero al nacional, del idioma nacional a uno extranjero o de un idioma extranjero a otro idioma extranjero, firmada y sellada por traductor público matriculado en cumplimiento de las formalidades establecidas por el ente legalizador.

La traducción pública en Buenos Aires, Argentina, debe respetar una serie de requisitos de forma que están reglamentados – a través del Reglamento de Legalizaciones – por el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires. Es decir que en distintos lugares es altamente probable que los requisitos varíen.

El CTPCBA hace referencia de forma indistinta a la certificación y/o legalización de la firma del traductor. Para certificar o legalizar su firma, el traductor debe estar matriculado y su matrícula debe estar vigente.

Es decir que el Colegio no certifica traducciones de traductores que hayan completado la carrera de traductorado público pero no se hayan aún matriculado. Cuando legalizan una traducción, el profesional que la realiza compara la firma y el sello del traductor con la que tengan registrada en sus archivos. Verifica, asimismo, que haya un documento original y una traducción adjunta y las formalidades de sellado, firma y el cierre de la traducción. En ningún caso harán referencia alguna acerca de los contenidos de fondo de la traducción. Solo pueden detectar errores de forma y no de contenido.

1. Cómo comienza una Traducción Pública.

La traducción pública deberá estar precedida por el documento fuente, en original o en copia, y encabezada por el término TRADUCCIÓN PÚBLICA en idioma nacional. El traductor puede optar por agregar la traducción de TRADUCCIÓN PÚBLICA al idioma al que estará traduciendo, pero no es necesario. Siempre debe constar TRADUCCIÓN PÚBLICA en español.

2. Acerca del formato.

En una época se utilizaba un papel especial (romaní) y márgenes especiales pero en la actualidad, ya no es necesario. ¡Incluso imprimíamos en papel con renglones! ¡Imaginen!

El texto de la traducción no debe contener espacios en blanco. Hay excepciones a este requisito cuando fuere conveniente o necesario respetar la diagramación del documento fuente, como sucede en los casos de tablas, gráficos, cuadros o imágenes.

3. Fórmula de cierre.

La traducción debe finalizar con la fórmula de cierre, que indique el idioma del documento fuente, el idioma al cual se tradujo y el lugar y la fecha de la traducción. En el caso de la traducción a un idioma extranjero, la fórmula de cierre deberá redactarse en ambos idiomas; primero, en el idioma extranjero y, por último, en el idioma nacional. Siempre la última debe ser la fórmula de cierre en español. Si luego de poner la fórmula de cierre en el idioma extranjero al cual tradujeron, quieren aclarar que a continuación incluirán la fórmula de cierre en idioma nacional solo a los efectos de la correspondiente legalización, pueden hacerlo.

Está prohibido utilizar una fórmula de cierre pre-impresa o en forma de sello. El traductor debe redactarla al pie de la traducción.

Es importante señalar que la fórmula de cierre debe quedarles en la misma hoja del texto de la traducción. Al menos debe haber una línea de la traducción y luego la fórmula de cierre. No puede empezar en la hoja siguiente y quedar sola. La única excepción sería que las páginas de la traducción estén numeradas y se mencione el número total de hojas en la fórmula de cierre.

4. La traducción se puede imprimir a simple o a doble faz.

Si imprimen a simple faz, deben invalidar el reverso con una línea diagonal o numerar las páginas y mencionar la cantidad total de hojas en la fórmula de cierre. El traductor debe firmar y sellar la traducción inmediatamente después de la fórmula de cierre, sin superposiciones ni espacios en blanco entre la fórmula de cierre y la firma y el sello. 

Además de la firma y el sello que van en la misma página en la que termina la fórmula de cierre, el traductor debe sellar entre cada una de las hojas del documento fuente, entre la última hoja de ese documento y la primera de la traducción, y entre cada una de las hojas de este último documento. Hay excepciones, por ejemplo, los documentos encuadernados, en cuyo caso se sella entre una de las hojas del documento fuente y la primera hoja de la traducción.

5. Estructura del sello.

a) el nombre completo del traductor público;
b) el o los idiomas en los que está matriculado;
c) el número de matrícula (tomo y folio);
d) el número de inscripción en el CTPCBA.

¿Necesitas una traducción pública? Ponete en contacto con nosotros.

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