En la última década, la tecnología avanzó de una manera avasallante y, si bien por supuesto que fue para mejor, este mundo digital pareciera que nos hizo olvidar que existen otras opciones para comunicarnos y promocionar nuestros servicios de traducción igualmente válidas y útiles: las tarjetas personales.

Este recurso es muy sencillo, económico y útil, y no excluye todo otro tipo de presentación digital que queramos tener. Siempre debés tener una tarjeta a mano, para darle a tus contactos e incluso al encargado del edificio en el que vivís o trabajas. No es chiste: sobre todo en tus comienzos, tenés que darle una tarjeta personal a todo el mundo. Nunca sabemos dónde puede haber un potencial cliente, ¿no?Hay innumerables modelos de tarjetas personales, pero más allá de que el diseño pueda ser simple o innovador, es importante repasar cuestiones imprescindibles que debe contener.

Te contamos consejos a tener en cuenta para que tu tarjeta sea la mejor y para que no tengas que estar actualizándola todo el tiempo:

  • Elegí bien el tamaño: si bien hay medidas estándar y cada diseñador te puede dar una diferente, te recomendamos que sea acorde al tamaño del espacio para ellas en billeteras o tarjeteros. 8,5 x 5cm es el tamaño ideal.
  • La tipografía: seleccioná una tipografía clara, de un tamaño legible y un color sencillo: muchos por innovar suelen elegir fuentes raras que al imprimirse dificultan su lectura. Te recomendamos que hagas pruebas de impresión, para probar tamaños y que, luego de imprimir la cantidad necesaria, no te arrepientas de tu elección.
  • Evitá la informalidad extrema: si bien uno puede apostar a que el diseño de la tarjeta personal sea más informal, para brindar confianza, evitá dibujos o imágenes que no aporten nada interesante. Esta recomendación no excluye a los logos: si tenés uno, no debe faltar.
  • Controlá todos los datos personales: esto es importantísimo. Tal vez hemos escrito nuestro nombre o e-mail muchas veces pero tenés que chequear, letra por letra, que todo esté bien escrito. Una vez que las imprimas no habrá vuelta atrás. Ni hablar si ya entregaste algunas, ya que tal vez un potencial contacto nunca pueda comunicarse con vos si pusiste mal tu correo electrónico.
  • Incluí la URL de tu página: si contás con una, es imprescindible que brindes la dirección; da seriedad y demuestra que te tomás en serio tu trabajo. Recomendamos sacar un dominio .com.ar, ya que es económico (alrededor de $160 por año) y le da un perfil profesional a tu correo electrónico. Si no, un blog o un e-mail en un servicio convencional es una opción que está bien.
  • Trasmití seriedad a través del e-mail: recomendamos utilizar direcciones tales como: inicialdelnombre.apellido@…, nombre.apellido@… o apellido.nombre@… Evitá poner años que queden obsoletos con el tiempo.
  • No te olvides de tu usuario de Skype: en el sector de la traducción e interpretación muchos de los contactos se dan a través de video llamadas. No dejes pasar la oportunidad de mostrarte abierto a otras formas de comunicación para pedidos de presupuestos o para cerrar trabajos.
  • Sólo datos necesarios: elegí bien los datos que querés brindar y que tu tarjeta no se convierta en una propaganda de tu presencia online. Si te interesa difundir tus perfiles en Facebook o LinkedIn, abrí un blog donde estén los respectivos links y poné la dirección en la tarjeta. No es necesario poner las direcciones de todas las redes sociales donde abriste cuentas. Algunas personas nombran la universidad en la que se graduaron. Si creés que le da un valor agregado, no dejes de nombrarla. Otras incluyen su número de matrícula de traductor o afiliaciones. Nosotros no lo recomendamos, ya que para eso está el currículum, donde podés contar este tipo de información.
  • Tarjetas en varios idiomas: pensá de antemano si querés tu tarjeta en español, en el idioma extranjero al que traducís o en ambos. Si elegís las dos opciones, uno en cada lado de la tarjeta es una buena alternativa.
  • La opción de contratar a un diseñador: si podés costearlo, no dejes de confiar el trabajo a un diseñador. Suelen dar ideas originales y realizan la tarjeta con una buena definición. Muchas veces sucede que uno cree manejar algunos programas de diseños, pero a la hora de imprimir la calidad se pierde. Si tenés la posibilidad, contactá a un diseñador gráfico: será una inversión pequeña que te dará satisfacción por mucho tiempo.

(Hace muchos años tuve la suerte de conocer a dos diseñadores súper talentosos que saben leer lo que uno tiene en mente y ponerlo en imágenes y diseño. Diseñadores que entienden que el diseño facilita la comunicación y los negocios. Comparto este dato con ustedes, ¡aunque si fuera egoísta me los quedaría para mí sola!

Uno es Pol Guevara, quien ha diseñado gran parte de la imagen corporativa de The TR Company S.A. Y por otro lado, Natalia Mendes Bolharro, a quien pueden contactar escribiendo a holachulas@gmail.com. ¡Ambos son muy recomendables!)

  • Un buen papel: también si está dentro de tu presupuesto, no descartes usar un papel de buena calidad. Una tarjeta que se entrega en el mismo papel que imprimimos un documento no brinda una muy buena imagen. Si el dinero que pensás invertir te lo permite, date el gusto de elegirlo. De todos modos, recordá la importancia de la creatividad. Puede ser una tarjeta impresa en un papel muy fino, pero, si es original, pasará desapercibido.
  • La creatividad y el profesionalismo: este punto lo repetimos nuevamente porque es el más importante. Diseñá una tarjeta que llame la atención del que la recibe y le den ganas de leerla, sin perder nunca el perfil profesional.

Ahora, con todos estos consejos, deseamos haberte dado ese empujoncito que te faltaba para animarte a diseñar una tarjeta personal y empezar a distribuirla por todos lados: familiares, amigos, compañeros de trabajo. Como te dijimos al principio, uno nunca sabe dónde puede haber un potencial cliente que precise nuestros servicios de traducción e interpretación.

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